En las buenas, en las malas y en las peores, siempre has estado ahí para recordarme lo bonita que es la vida, si se sonríe. Quizás ese es uno de tus mayores dones el enseñarme a sonreír cuando solo quiero llorar. No dudes nunca que si te caes, yo te levanto, y si lloras te robo una sonrisa
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